El pasado mes de Agosto el cantante argentino Andrés Calamaro anunciaba que cerraba su cuenta de Twitter de una forma digamos que poco estilosa.
Entre las palabras que nos dedicaba al resto de twitteros había perlas como:

“…140 caracteres
pueden meterselos profundo en el medio del ojete
me importa tres pepinos
perder un segundo mas en el rebaño de boludos con blackberry…”

Por si no se había quedado lo suficientemente a gusto se despedía con un sonoro “fuck you !!”.

Lo peor de esto no son estas palabras, que personalmente aquí al que escribe esto le traen sin cuidado, si no a la exagerada importancia que se le dio entre la “twittersfera” hispana.

No fue la primera ni será la última vez que una estrella del rock/pop, actor o escritor tenga estas salidas de tono, sin embargo fuimos nosotros los que convertimos una pataleta de alguien conocido en un trending topic, en algo de lo que se estuvo hablando varios días (los #calamarofacts fueron bastante hirientes).

Esto nos demuestra que en Twitter nosotros tenemos el poder, el poder de decidir qué es lo importante y de darle notoriedad. Posiblemente si la rajada de Calamaro no hubiera sido hacia Twitter habría quedado en una simple mención de pasada en algún medio tradicional, pero esa sensación de unidad que nos proporciona esta red social hace que nos defendamos ante un ataque así, ridiculizándolo y convirtiéndolo en la comidilla de una semana entera.

Aunque hay algo que no dejo de pensar, si una de las máximas de internet es “don’t feed the troll”, ¿por qué en este caso nos la saltamos a la torera? En Twitter la notoriedad se la damos nosotros a los temas que a nosotros nos interesan de verdad, y en este caso se intentó ridiculizar y mofarse de este artista por medio de “ingeniosos” tweets.

Sin embargo, ¿no hubiera sido mejor hacer oídos sordos ante semejante descarga de ira y afán de protagonismo? Este tipo de estrellas polémicas se vanaglorian de que con cualquier cosa pequeña que hagan nos tienen al resto de mortales pendientes, y yo me pregunto: ¿no sería una gran forma de bajarles su ego haciendo caso omiso a este tipo de actuaciones?
¿No sería lo mejor hacerles saber que aquí no son ellos los que tienen el poder, sino nosotros?

Artículo escrito por Álvaro Paricio, editor en Save The Geek y Account & Community Manager en Buzz Marketing Networks.

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One Response


  1. Miguel López on 26 dic 2010

    Estoy de acuerdo, Álvaro. Twitter es un medio poderoso donde se pueden encontrar unidad y apoyo para una causa importante, como compartir información sobre Wikileaks, o puede ser también un patio de colegio donde, amparados por la fuerza de la unidad y el anonimato, se recurra al chiste fácil para tratar de ridiculizar a alguien. Esto, que puede resultar bastante divertido, también es cierto que no es como para estar orgulloso.

    Opino, como dices, que no hay que alimentar al Troll. Si Calamaro se va echando pestes de Twitter y sus usuarios, él solo se desacredita con su rabieta. Lo mismo que otros famosos que han soltado tuits polémicos o insultantes. Prefiero o bien que se les ignore o bien que se les responda de forma educada y argumentada, pero seguramente hacer unos #facts no es el mejor ejemplo de responder con estilo.

    Un saludo, Álvaro, y feliz año :)


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